Una de las razones por las que muchas mujeres se animan a aprender y practicar la danza oriental es el beneficio que supone para la salud, en el ámbito físico y psíquico.
Físicamente, en el exterior...
La práctica constante, tras un periodo de tiempo, modela nuestro cuerpo de una manera armónica, ya que los movimientos que realizamos en danza oriental requieren fuerza y elasticidad a partes iguales. La danza se compone de un amplio repertorio de pasos, en los que se movilizan todos los músculos del cuerpo.
Lo que desde fuera se percibe: una mujer que camina mas erguida, con mayor agilidad y control de su cuerpo. Se modela la silueta, sobre todo se dibuja la línea de la cintura, cadera y abdomen. Se fortalecen las piernas y brazos, aportándoles mayor firmeza.
Físicamente, en el interior...
La práctica y el aprendizaje comienzan con la corrección postural. Al alinear el cuerpo en la postura de danza, corregimos posibles hábitos nocivos de nuestra vida diaria. Nuestra columna vertebral lo agradece, alineándose mejor y estirándose.
La postura pasa también por la ubicación de los pies, la pelvis, la distribución del peso corporal, la alineación de rodillas, caderas, tórax. Al estirar nuestra columna y expandir la caja torácica, respiramos mejor, con mayor amplitud y conciencia.
Aparte de esto, movilizamos y tomamos conciencia de áreas que normalmente están olvidadas, y que a su vez desempeñan un papel importantísimo en nuestro bienestar: abdomen, suelo pélvico, plexo solar.
Si tenemos en cuenta que la musculatura abdominal y el suelo pélvico sustentan la mayor parte de nuestros órganos vitales, podemos realizar una amplia lista de beneficios que supone la práctica de la danza oriental.
Destaca el trabajo del suelo pélvico, que raras veces se ejercita en otros estilos de danza o actividades físicas. Tonificar y fortalecer la musculatura interna de la pelvis es muy beneficioso para la mujer de cualquier edad: previene la pérdida de orina, el descolgamiento del útero, de la vejiga; libera tensión del área, aliviando las molestias menstruales, prepara el parto y facilita la recuperación en el postparto. Además despierta la zona, lo que puede suponer adquirir mayor sensibilidad y receptividad sexual.
Por lo tanto la danza oriental, como actividad física, es muy completa y fortalece nuestro organismo desde el interior.
Explorando la feminidad...
Aprender y practicar danza es un reto que supone descubrir nuestras cualidades, la belleza que emana de nosotras y nuestras limitaciones. Nos coloca delante de un espejo (y no solo literalmente) por lo que propicia un buen momento para conocernos, aceptarnos y querernos.
Es normal que en el proceso de aprender broten emociones contenidas, energía que bloqueamos en nuestro interior, que vengan a nuestra mente pensamientos que tratan de minar nuestra seguridad. Piensa que la práctica de la danza en sí ya es un placer, disfruta de la música, del movimiento, de la evasión de otras preocupaciones, agradece la posibilidad de bailar. La danza no es un producto de consumo rápido, es un arte complejo, de ahí su belleza.
También es una gran oportunidad para las amistades con otras mujeres y el apoyo mutuo. Por esta razón recomiendo explorar emociones positivas hacia las demás, en vez de las rivalidades, comparaciones, envidias...
Las mujeres podemos experimentar en nuestra vida cotidiana agresiones varias, unas son evidentes, otras son sutiles y no por ello menos dañinas. El menoscabo y desprecio de nuestra persona puede ser llevado a cabo por múltiples sujetos: gente que nos quiere, que no nos quiere, indiferentes, que desean manipularnos para obtener algún beneficio y tristemente, nosotras mismas.
Cuando menospreciamos a una mujer por ser "demasiado" joven, "demasiado" madura, "demasiado" delgada, "demasiado" rellena, alta, baja etc, nos despreciamos a nosotras mismas, despreciamos a la Mujer, nos dañamos a nosotras mismas. Teniendo en cuenta que la mayor parte del público de Danza Oriental es femenino, nosotras creamos el entorno de esta danza y decidimos sus características. Tenemos la posibilidad de disfrutar plenamente y valorar las cualidades y capacidades artísticas de nosotras y nuestras compañeras.
Escrito por Irene Arroyo & Asociación de Danza Oriental Yalá!
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